domingo, 18 de marzo de 2012

La ciudad de la incultura

No puedo dejar de pensar en ella: Una ciudad tan vacía por dentro como fría por fuera. Una naturaleza muerta, carente de vida verde. El esqueleto perfecto del intelectual que nunca llegará a ser. La magnífica obra que termina de dejar patente la ineptitud de todos nuestros dirigentes y la imbecilidad de nuestros vecinos. Una urbe silenciosa y hueca, hecha a medida por y para los incultos. Con todos ustedes: la ciudad de la incultura.