miércoles, 24 de agosto de 2011

Y así son los chinos... o de chinadas y otras rarezas

Tras haber compartido piso con dos chinos durante cuatro meses y haber pasado 18 días haciendo el turista en China, me siento capacitada para sacar mis propias conclusiones sobre el carácter de la gente china. En ningún caso tengo pretensiones ofensivas, sino más bien, intención de recordar con humor las vivencias de ese tiempo y dejar constancia de las curiosas formas de comportamiento que observamos a nuestro alrededor a lo largo del viaje.

Si no tienes sentido del humor, no merece la pena que sigas leyendo.

Empieza aquí... Chinadas:

1- El tráfico es caótico. Ni los coches ni los peatones respetan los semáforos, por lo que cada uno ha de cruzar cuando menor posibilidad haya de jugarse la vida.

Familia en moto
2- El número de pasajeros de una moto puede variar entre 2 y 4 personas. Si todos son adultos el máximo será de 3. Si dos de ellos son menores, podrán ir hasta 4, manteniendo siempre la configuración (de delante a atrás): niño de pie - adulto sentado- niño enganchado a espalda de adulto - adulto sentado. Requisito indispensable es que todos ellos circulen sin casco.


3- Los negocios permanecen abiertos durante más de 12 horas. Si no hay clientes, se puede dormir. En caso de que seas camarero, puedes dormir sobre una de las mesas. Si por ejemplo eres dentista, lo tienes más fácil, pues ya dispones de la silla para tales efectos.


Dentista esperando clientes

4- La gente es muy alegre y muy amable. Es algo que me resulta curioso por el hecho de que no vi a nadie enfadado, ni con mala cara, ni discutiendo... Y creo que es algo digno de admiración.

5- Infantilismo: La programación de la TV es toda en diferido en incluso los programas que pretenden ser serios poseen ese aire de cutrez que mostraba Humor Amarillo, con ruiditos absurdos y colorines por la pantalla. Es algo bastante destacable que en la parrilla televisiva haya tantas series de dibujos animados y tan pocos documentales históricos. No es que podamos presumir en España de una buena televisión, pero dada la censura existente en China, tengo la impresión de que la TV es un buen medio para infantilizar a la población y tenerla controlada. Hay que tener en cuenta que esto se refleja después en las calles, donde se ven adultos sin sentido del ridículo llevando una gorra de oso panda, o una camiseta de muñequitos, sandalias con una flor del tamaño de un puño y otros accesorios ridículos variados. Y esto nos conduce a hablar del siguiente punto: el paletismo generalizado.


6- Paletismo: Cuando yo era niña, me encantaba el color rosa, las puntillas, bordados, lazos, lentejuelas y demás cosas pomposas. A veces conseguía llevar algo así, porque al fin y al cabo era una niña, y otras me vestían un poco más seria.... Pues, ¡bienvenidos a China, el país donde todas las niñas pueden ser princesas!, ir disfrazadas como les plazca por la calle, con toda clase de artilugios decorando el pelo, faldas de tul, camisetas brillantes y todo lo que una princesa que se precie pueda desear. Hasta aquí, lo puedo entender, dejemos que los niños sean felices. Lo que me resulta curioso es que también las mamás se lancen a convertirse en las princesas que nunca fueron, y se hagan embajadoras de la Barbie en un mundo en el que todo vale y donde todo combina: falda de topos con camisa de rayas siguiendo, además, la tendencia de 2011, calcetines ejecutivos con zapatillas deportivas.... Sin olvidarnos de las gafalsas (gafas falsas, sólo montura y sin cristal), que están pegando fuerte entre los adolescentes.



No podemos dejar de hacer mención del último grito en bebés que todavía necesitarían pañales: los auténticos pantalones de Chino Culeiro, pantalones rajados con los que el niño puede hacer pipí donde le venga en gana, con el culete siempre fresquito y sin necesidad de los incómodos pañales.

Chino culeiro
Resta añadir el exquisito gusto por las sombrillas, que han de llevarse siempre, pues, o bien llueve, o bien hace sol...

Marea de sombrillas

7- Chinos colones: Con tantos habitantes, es normal que haya colas en muchos sitios. Pero lo más sorpendente es el afán chino por colarse. Al principio resulta curioso e incluso divertido, pero he de reconocer que tras unos días, uno se cansa de la tomadura de pelo y decide increpar a los colones. Y más curioso es todavía el hecho de que entre ellos, se cuelen sin cesar y nadie se queje ni proteste. Es la ley del más fuerte y lo aceptan como tal. De hecho, tampoco les resulta incómodo caminar apretados para acceder al metro, con contacto entre personas, que es algo que aquí no es tan común.

Metro de Shanghai

A las colas y abarrotamientos, hay que añadir la aleatoriedad. Por definición, un chino que camina de A a B pasando por C, al llegar a C puede cambiar su rumbo de forma aleatoria para dirigirse a D (que eres tú) y chocar contra ti. 

8- Todo es comestible: de todos es bien sabido el gusto de los chinos por las cosas que a nosotros nos resultan extrañas: perro, brocheta de escorpiones, cucarachitas, hormigas fritas, deliciosos snacks de alas de pato y patas de pollo... Pero todo eso ya era de esperar. Lo que más sorprendente resultó, fueron los curiosos postres del tipo, Coca-Cola con nata montada, helado de espinacas y judías rojas... y otras delicias varias.




viernes, 6 de mayo de 2011

Financiación colectiva: El Crowdfunding

En este artículo me gustaría hablar de una iniciativa que cada vez empieza a hacerse más conocida: el crowdfunding. Dicha iniciativa no es más que lo que podríamos denominar como un micromecenazgo. Es decir, termina siendo una forma de financiación colectiva de proyectos artísticos, culturales o cualquier otro tipo de creación.

Los proyectos se presentan a través de una web dedicada al crowdfunding (en este caso, en España tan sólo existe Verkami: http://www.verkami.com/), y a partir de ese momento, comienza un plazo de cuarenta días durante el cual, los representantes del proyecto harán campaña en redes sociales u otros sitios web, así como en cualquier medio que deseen, de forma que al vencer el plazo, hayan convencido a suficiente gente (particulares o empresas) para que se animen a financiar su proyecto con aportaciones a partir de cinco euros y se alcance el objetivo de recaudación establecido al principio de plazo. Si el objetivo es alcanzado, el proyecto podrá ser llevado a cabo y cada uno de los micro-financiadores será recompensado en mayor o menor medida. Así mismo, los que presentaron el proyecto dispondrán de dinero suficiente como para poder llevarlo a cabo. Y por último, Verkami, se queda con un 5% de la financiación. Termina así el proceso de financiación, de modo que todo el mundo gana: unos de forma económica y otros por la satisfacción de participar en el desarrollo de dicho proyecto.

Una gran lección de colaboración social en estos tiempos que corren. Una oportunidad para los soñadores.

Más info: http://www.lavanguardia.com/cultura/20110113/54099834625/el-micromecenazgo-emerge-en-catalunya.html 

Ejemplo de proyecto realizado con micromecenazgo: La película "El cosmonauta": http://elcosmonauta.es/

Imagen: Mecenas presentando las artes a Augusto, Tiépolo: http://aficionart.blogspot.com/2009/11/mecenas-presentando-las-artes-augusto.html

lunes, 18 de abril de 2011

Una de fovismo acompañado por un buen jazz

Cuando pienso en el fovismo, no puedo evitar pensar en el jazz.

El fovismo es un movimiento pictórico que surgió en Francia a principios del siglo XX, basado en la utilización libre del color, y que se puede situar dentro del expresionismo, que por la misma época, empieza a despuntar en Alemania. Su precursor podríamos decir que fue Henry Matisse, que junto con André Derain integraron el grupo de Los Salvajes (Les Fauves).

Quizás uno mire un cuadro de esta época, y no le diga nada. Pero si le ponemos música, desde mi punto de vista, las imágenes cobran vida y parecen adaptarse a la canción y contarnos algo más allá de las formas y el color.

Me gustaría, por tanto, presentar aquí dos cuadros de los autores que he mencionado. El primero, obra de Matisse, La Danza, va muy bien acompañado con el tema Anything Goes, de Ella Fitzgerald.



En segundo lugar, la obra Charing Cross Bridge, the Derain, se convierte en un placer para los sentidos si la miramos mientras escuchamos el My Baby just Cares for Me, de Nina Simone.




Dos grandes pintores para dos grandes voces del jazz. ¿Qué más se puede pedir?



Referencias:
- www.wikipedia.es
- Imagen La Danza: http://quini-plstica.blogspot.com/2011/01/henri-matisse.html 
- Imagen Charing Cross Bridge: http://linkgotes.blogspot.com/2008/11/andr-derain.html

jueves, 3 de febrero de 2011

Ser un buen amigo es todo un arte


Enlazando pensamientos, en esos momentos en los que uno sale, de alguna manera, de sí mismo y unos pensamientos le llevan a otros, acabé acordándome de viejas amistades. Eso me provocó añoranza en algunos casos y repulsa en otros, y terminó desembocando en una profunda reflexión sobre lo que la amistad significa.

Creo que hoy en día, donde las redes sociales nos hacen tan populares, uno acaba perdiendo un poco la noción de quienes son sus verdaderos amigos. A pesar de sólo tener en Facebook a gente de mi agrado, a la que aprecio y recuerdo con cariño, no con todas esas personas guardo el mismo grado de amistad ni comparto las mismas cosas. Y algunas de ellas, sin ellas saberlo, hay veces que me han defraudado, con comentarios que preferiría no haber leído sobre temas que quizás nunca hubiésemos tratado en persona.

Y a cuenta de eso viene el valor que cada uno le da a la verdadera amistad. Sinceramente me trae sin cuidado a cuánta gente le gusta mi estado o cierto comentario que hago. Me importa más quién se preocupa de cómo me siento o de qué tal estoy, que cuesta un poco más que pulsar un botoncito de "Me gusta". Aunque suene cruel, todos sabemos que los verdaderos amigos son bien pocos, y algunos de ellos cambiarán con el paso de los años. Además, no se puede ser amigo o caerle bien a todo el mundo.

Para mí, un amigo es aquel que se preocupa por nosotros, aquel que cuando estamos lejos nos echa de menos y el que siempre está ahí con una sonrisa cuando se le necesita o una palabra de apoyo en los momentos difíciles. O aún más, aquel con el que, sin tan siquiera hablar, sabes que está ahí siempre que lo necesites. Aunque no queramos ser conscientes, todos sabemos que tenemos pocos amigos de verdad, pero a esos pocos los queremos mucho.

Reconozco que me he comportado mal como amiga en alguna ocasión, que alguna vez he decepcionado a alguien por propio fallo o por simple despreocupación, lejanía, tiempo... Pero por eso mismo no lo acepto como excusa. Discrepo en considerar que no importa que haga años que no hablas con una persona, que eso no cambia nada y la amistad sigue siendo la misma. No es cierto. El tiempo nos cambia a todos, pero deja el recuerdo de lo que un día fue. Puede que un buen día, al reencontrarnos con alguien, esa persona haya dejado de ser tal y como la recordábamos y la imagen que teníamos de esa amistad se esfume de repente. Por eso, en ciertas ocasiones, es conveniente dejar el pasado atrás.

Siempre me ha resultado gracioso al cambiar de ciudad o de país escuchar a la gente de mi alrededor decirme: "No te preocupes, si tú rápido haces amigos". Y precisamente me hacía gracia porque no es así. Yo me relaciono con facilidad, pero no por eso se hacen amigos, pues la amistad requiere tiempo y dedicación. Con todo, reconozco que en alguna de esas aventuras en las que me embarqué, para mi sorpresa, conocí a personas que me marcaron mucho y a las cuales considero amigos para toda la vida. Y al mismo tiempo, a otros de los que dejé aquí, en los cuales confiaba y por los que hubiera puesto la mano en el fuego, tuve que decirles, recordando a Amparanoia: "Adiós, mi corazón, y que te den, que te den por ahí, que no me supiste dar ni un poquito lo que te di a ti".

Quería dar las gracias a los buenos amigos, y a los otros, y a los que no me han llamado en 5 meses o a aquellos con los que no he hablado en 2 años, a los ocasionales que apenas me recuerdan, a los figurantes y también gracias a los que decidí que no quería volver a ver... porque sin todos ellos, no sería posible contar esta historia, y porque ellos han hecho mi vida más feliz, bien por estar ahí o bien por haberse largado.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El arte virtual

Como ya mucha gente sabrá, Google ha lanzado el nuevo proyecto Art Project, donde podemos visitar desde casa y sin masificaciones turísticas algunos de los museos más importantes, con un funcionamiento similar al que presenta Google StreetView. Si bien es cierto que a quien le guste el arte no dejará de pasearse en persona por estas salas, la propuesta me parece interesantísima, ya que brinda la oportunidad a los amantes de la pintura o escultura de estar dentro de museos que quién sabe si alguna vez tendríamos oportunidad de visitar. Entre ellos se encuentran algunos como el MoMA, la Tate Britain o el Rijksmuseum, aunque faltan otros como el Pompidou, El Prado, Louvre o D'Orsay.

Es un placer para mí saber que siempre que lo desee podré perderme por esas salas, ver los cuadros tan cerca como quiera y disfrutar de una de mis pasiones desde casa. Me pierdo la textura de los cuadros y la emoción del directo, pero puedo ver el museo en varios días y con tranquilidad. Y no sólo eso, sino que es posible crear nuestra colección privada de cuadros, coleccionarlos y compartirlos. Si bien eso no enriquecerá nuestros bolsillos, al menos enriquecerá nuestra mente. Aquí os dejo mi recién iniciada colección de arte: http://goo.gl/VPt3y

[Imagen: Georges-Pierre Seurat, "Bañistas en Asniéres": http://pacotraver.wordpress.com/2008/03/19/arte-ideales-y-cerebro/]

[Referencias: http://www.googleartproject.com/]

martes, 1 de febrero de 2011

La crisis musical: ¡esta canción ya la conocemos!


El viernes pasado vi en Cuatro el documental de REC sobre la crisis en la industria de la música. Resulta que las discográficas, que son básicamente las que están en contra de las descargas, son las que alegan que el mercado de la música está llegando a su fin y que si seguimos así, los artistas no podrán sobrevivir por mucho tiempo.

Sin embargo, la gran mayoría de los grupos o cantantes entrevistados estaban de acuerdo en que las descargas de música no suponen un fin para esta industria, sino un cambio. Sí, las discográficas tradicionales perderán dinero y poder, pero los cantantes, seguirán ingresando dinero por sus conciertos, que es de lo que siempre han vivido. Así, decían que ahora hay mayor afluencia de público incluso en conciertos de bandas locales. ¿Por qué? Porque el hecho de que uno se pueda descargar música libremente, hace que todos tengamos un conocimiento musical mucho más amplio y que acabemos descubriendo grupos que de otra forma no sería posible. ¿Quién va a gastarse 18€ en un CD que no sabe si le va a gustar? ¿No es acaso preferible dejarse ese mismo dinero en la entrada para ver al grupo en vivo?

Mi pequeña aportación: ¡viva la libertad musical!

Con respecto al cine no puedo decir que opine de la misma manera... Aunque ese tema ya queda para otro día. Lo que está claro que nunca entrará en crisis ya que no hay forma de piratearlo es el teatro. ¡Eso sí que es arte!

[Imagen: Picasso:"3 músicos", http://www.iesribotiserra.cat/blocs/gmorales/]

lunes, 31 de enero de 2011

La vuelta a los escenarios


Tenía el blog abandonado desde Agosto. Prácticamente todos los días me acordaba de él, pero siempre me daba demasiada pereza pensar en qué tema sería una propuesta interesante o apropiada. Al final, uno lo va dejando, y un día... ¡clin! Se vuelve a encender la bombilla.

Lo que pasa es que en el momento en el que la idea viene a la cabeza, a la vez vienen otra serie de pensamientos del tipo: ¿por qué necesito tener una idea que contar? Y así, me di cuenta de mi propio egoísmo. Hoy en día hay mucha gente que quiere compartir cosas, quiere sentirse observado, adorado, venerado, aplaudido o incluso envidiado, bien sea por su blog, sus estados en Facebook, sus comentarios en foros... Pero casi todo el mundo quiere formar parte de ese colectivo participativo, expresarse y destacar. Me incluyo, no puedo decir que no. Reconozco que desde que me bajé por ultima vez de los escenarios (de teatros pequeños y con poca afluencia) lo echo terriblemente de menos. Y así mismo, reconozco que tener un blog, publicar cosas en Facebook que considero interesantes o expresarme dondequiera que sea me hace sentir bien. Me devuelve, aunque en menor medida, al estado adrenalínico al que tan enganchada estuve durante años y que tanto añoro. Los nervios de antes y los aplausos de después.

Por ahora, por motivos personales, no contemplo la idea de volver a actuar (tampoco creo que nadie vaya a echarme de menos), pero intentaré seguir con este blog para mantener viva mi sed de aportación. No me importa si nadie lo lee, porque simplemente será mi vía de escape. Como cuando me ponía la máscara neutra. Carecía de ciertas partes de la expresión, pero todavía quedaban los ojos.

Leí un artículo esta mañana que decía:

«La costumbre humana de sobreestimar la felicidad de los demás no es nada nuevo, por supuesto. Jordan señala una cita de Montesquieu: "si sólo quisiéramos ser felices sería fácil; pero queremos ser más fáciles que los demás, lo que casi siempre es difícil, porque nos los imaginamos más felices de lo que son". Sin embargo, las redes sociales podrían estar empeorando esta tendencia. Los estudios de Jordan no se centran explícitamente en Facebook pero, si sus conclusiones son correctas, de ellas se sigue que el sitio tendría un poder especial para hacernos sentir más tristes y más solos. Al mostrar un escaparate de las versiones más simpáticas, gozosas y resumidas de las vidas de las personas, y al invitar a comparaciones constantes en las que tendemos a vernos como los perdedores, Facebook parece explotar un tendón de Aquiles de la naturaleza humana.»

Así que me quedo, de momento, con mi egoísmo y mi melancolía, esperando que no me afecte demasiado la felicidad de los demás.

Referencias: