
El viernes pasado vi en Cuatro el documental de REC sobre la crisis en la industria de la música. Resulta que las discográficas, que son básicamente las que están en contra de las descargas, son las que alegan que el mercado de la música está llegando a su fin y que si seguimos así, los artistas no podrán sobrevivir por mucho tiempo.
Sin embargo, la gran mayoría de los grupos o cantantes entrevistados estaban de acuerdo en que las descargas de música no suponen un fin para esta industria, sino un cambio. Sí, las discográficas tradicionales perderán dinero y poder, pero los cantantes, seguirán ingresando dinero por sus conciertos, que es de lo que siempre han vivido. Así, decían que ahora hay mayor afluencia de público incluso en conciertos de bandas locales. ¿Por qué? Porque el hecho de que uno se pueda descargar música libremente, hace que todos tengamos un conocimiento musical mucho más amplio y que acabemos descubriendo grupos que de otra forma no sería posible. ¿Quién va a gastarse 18€ en un CD que no sabe si le va a gustar? ¿No es acaso preferible dejarse ese mismo dinero en la entrada para ver al grupo en vivo?
Mi pequeña aportación: ¡viva la libertad musical!
Con respecto al cine no puedo decir que opine de la misma manera... Aunque ese tema ya queda para otro día. Lo que está claro que nunca entrará en crisis ya que no hay forma de piratearlo es el teatro. ¡Eso sí que es arte!
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