jueves, 12 de abril de 2012

El adiós definitivo

Oyes su voz y lloras. Sabes que no volverás a escucharla. Se despide de ti. Te dice: "adiós, bonita, adiós"
Y sientes remordimientos. De los años sin coger el teléfono, dejándolo sonar sin responder. De las falsas promesas de que algún día irás a visitarla. Lloras y notas cómo los malditos remordimientos te desgarran por dentro. Vuelven recuerdos de hace muchos años, de días felices en los que todo el mundo era bueno. Y al cabo de un rato, parece que se se te olvida, parece que nada ha sucedido, que todo sigue igual.

Pero no es cierto, porque al poco tiempo, la terrible noticia se hace realidad. Entonces comprendes que aquel adiós fue el último y que aquella voz que no quisiste escuchar, ya nunca volverá a ser oída. Ahora no sólo lloras sino que quieres gritar, pedirle al cielo que te perdone, porque ella ya no podrá hacerlo. Ese es su adiós definitivo.