jueves, 3 de febrero de 2011

Ser un buen amigo es todo un arte


Enlazando pensamientos, en esos momentos en los que uno sale, de alguna manera, de sí mismo y unos pensamientos le llevan a otros, acabé acordándome de viejas amistades. Eso me provocó añoranza en algunos casos y repulsa en otros, y terminó desembocando en una profunda reflexión sobre lo que la amistad significa.

Creo que hoy en día, donde las redes sociales nos hacen tan populares, uno acaba perdiendo un poco la noción de quienes son sus verdaderos amigos. A pesar de sólo tener en Facebook a gente de mi agrado, a la que aprecio y recuerdo con cariño, no con todas esas personas guardo el mismo grado de amistad ni comparto las mismas cosas. Y algunas de ellas, sin ellas saberlo, hay veces que me han defraudado, con comentarios que preferiría no haber leído sobre temas que quizás nunca hubiésemos tratado en persona.

Y a cuenta de eso viene el valor que cada uno le da a la verdadera amistad. Sinceramente me trae sin cuidado a cuánta gente le gusta mi estado o cierto comentario que hago. Me importa más quién se preocupa de cómo me siento o de qué tal estoy, que cuesta un poco más que pulsar un botoncito de "Me gusta". Aunque suene cruel, todos sabemos que los verdaderos amigos son bien pocos, y algunos de ellos cambiarán con el paso de los años. Además, no se puede ser amigo o caerle bien a todo el mundo.

Para mí, un amigo es aquel que se preocupa por nosotros, aquel que cuando estamos lejos nos echa de menos y el que siempre está ahí con una sonrisa cuando se le necesita o una palabra de apoyo en los momentos difíciles. O aún más, aquel con el que, sin tan siquiera hablar, sabes que está ahí siempre que lo necesites. Aunque no queramos ser conscientes, todos sabemos que tenemos pocos amigos de verdad, pero a esos pocos los queremos mucho.

Reconozco que me he comportado mal como amiga en alguna ocasión, que alguna vez he decepcionado a alguien por propio fallo o por simple despreocupación, lejanía, tiempo... Pero por eso mismo no lo acepto como excusa. Discrepo en considerar que no importa que haga años que no hablas con una persona, que eso no cambia nada y la amistad sigue siendo la misma. No es cierto. El tiempo nos cambia a todos, pero deja el recuerdo de lo que un día fue. Puede que un buen día, al reencontrarnos con alguien, esa persona haya dejado de ser tal y como la recordábamos y la imagen que teníamos de esa amistad se esfume de repente. Por eso, en ciertas ocasiones, es conveniente dejar el pasado atrás.

Siempre me ha resultado gracioso al cambiar de ciudad o de país escuchar a la gente de mi alrededor decirme: "No te preocupes, si tú rápido haces amigos". Y precisamente me hacía gracia porque no es así. Yo me relaciono con facilidad, pero no por eso se hacen amigos, pues la amistad requiere tiempo y dedicación. Con todo, reconozco que en alguna de esas aventuras en las que me embarqué, para mi sorpresa, conocí a personas que me marcaron mucho y a las cuales considero amigos para toda la vida. Y al mismo tiempo, a otros de los que dejé aquí, en los cuales confiaba y por los que hubiera puesto la mano en el fuego, tuve que decirles, recordando a Amparanoia: "Adiós, mi corazón, y que te den, que te den por ahí, que no me supiste dar ni un poquito lo que te di a ti".

Quería dar las gracias a los buenos amigos, y a los otros, y a los que no me han llamado en 5 meses o a aquellos con los que no he hablado en 2 años, a los ocasionales que apenas me recuerdan, a los figurantes y también gracias a los que decidí que no quería volver a ver... porque sin todos ellos, no sería posible contar esta historia, y porque ellos han hecho mi vida más feliz, bien por estar ahí o bien por haberse largado.

miércoles, 2 de febrero de 2011

El arte virtual

Como ya mucha gente sabrá, Google ha lanzado el nuevo proyecto Art Project, donde podemos visitar desde casa y sin masificaciones turísticas algunos de los museos más importantes, con un funcionamiento similar al que presenta Google StreetView. Si bien es cierto que a quien le guste el arte no dejará de pasearse en persona por estas salas, la propuesta me parece interesantísima, ya que brinda la oportunidad a los amantes de la pintura o escultura de estar dentro de museos que quién sabe si alguna vez tendríamos oportunidad de visitar. Entre ellos se encuentran algunos como el MoMA, la Tate Britain o el Rijksmuseum, aunque faltan otros como el Pompidou, El Prado, Louvre o D'Orsay.

Es un placer para mí saber que siempre que lo desee podré perderme por esas salas, ver los cuadros tan cerca como quiera y disfrutar de una de mis pasiones desde casa. Me pierdo la textura de los cuadros y la emoción del directo, pero puedo ver el museo en varios días y con tranquilidad. Y no sólo eso, sino que es posible crear nuestra colección privada de cuadros, coleccionarlos y compartirlos. Si bien eso no enriquecerá nuestros bolsillos, al menos enriquecerá nuestra mente. Aquí os dejo mi recién iniciada colección de arte: http://goo.gl/VPt3y

[Imagen: Georges-Pierre Seurat, "Bañistas en Asniéres": http://pacotraver.wordpress.com/2008/03/19/arte-ideales-y-cerebro/]

[Referencias: http://www.googleartproject.com/]

martes, 1 de febrero de 2011

La crisis musical: ¡esta canción ya la conocemos!


El viernes pasado vi en Cuatro el documental de REC sobre la crisis en la industria de la música. Resulta que las discográficas, que son básicamente las que están en contra de las descargas, son las que alegan que el mercado de la música está llegando a su fin y que si seguimos así, los artistas no podrán sobrevivir por mucho tiempo.

Sin embargo, la gran mayoría de los grupos o cantantes entrevistados estaban de acuerdo en que las descargas de música no suponen un fin para esta industria, sino un cambio. Sí, las discográficas tradicionales perderán dinero y poder, pero los cantantes, seguirán ingresando dinero por sus conciertos, que es de lo que siempre han vivido. Así, decían que ahora hay mayor afluencia de público incluso en conciertos de bandas locales. ¿Por qué? Porque el hecho de que uno se pueda descargar música libremente, hace que todos tengamos un conocimiento musical mucho más amplio y que acabemos descubriendo grupos que de otra forma no sería posible. ¿Quién va a gastarse 18€ en un CD que no sabe si le va a gustar? ¿No es acaso preferible dejarse ese mismo dinero en la entrada para ver al grupo en vivo?

Mi pequeña aportación: ¡viva la libertad musical!

Con respecto al cine no puedo decir que opine de la misma manera... Aunque ese tema ya queda para otro día. Lo que está claro que nunca entrará en crisis ya que no hay forma de piratearlo es el teatro. ¡Eso sí que es arte!

[Imagen: Picasso:"3 músicos", http://www.iesribotiserra.cat/blocs/gmorales/]